Carta a un recuerdo.

Julio 22, 2008

Soledad, rodeado de gente pero absoluta y entera soledad se apodera de mi presente. Muchísimos conocidos, un amigo, pero sigo solo. Aburrido, metido en casa día y noche, la gente se burla de mí. Hay que tomar medida drásticas, pero no sé cómo.
Te peleas con la gente y ellos son incapaces de entender, y se enfadan, pues allá ellos.

Miras por la ventana, grupos de amigos pasan por debajo y tú desearías ser uno de ellos. No hay ninguna chica a la que le llames la atención, y también pasas de ligarte a estas putoncias que van por ahí con escotes por la rodilla y mini-faldas por el ombligo. Yo soy un tío que busca algo más es una chica, busca comprensión, compenetración, una buena amante, una buena amiga, alguien que tenga las cosas claras, que sea ella misma, que no se deje influenciar, que esté orgullosa de su pasado, su presente y su futuro, que tenga metas más allá de ser cajera en el Eroski, que no tenga el concepto “el extranjero es el barrio de al lado”, que tenga mundo y que quiera tener más.
Soy un tipo tranquilo, pero de vez en cuando me gusta una buena juerga con música, alcohol, un descontrol controlado, sacar mi skater y bajarme las escaleras por la barandilla..

Mi amiga Clara dice que soy demasiado raro, pero estoy seguro que a alguna chica le gustaré, le llamaré la atención por ser tan diferente a los demás, sé que algún día conseguiré a esa chica, porque sé que ella existe, y vendrá cuando menos la espere.

Pasar el verano encerrado en mis pensamientos, recordando antiguas andanzas y pensando “¿qué me pasó para convertirme en lo que soy?, un ser tan apartado que hasta mis amigos me ven como un bicho raro”. A veces me echo la culpa a mí mismo, pero no tengo porqué, no soy yo, es la vida, la situación que estoy viviendo. Mis amigos son aburridos, no salen por las noches, mi hermano mayor está sobreprotegiéndome y no me deja salir a mí tampoco, no soy agraciado en desparpajo, ni extrovertido..

Todas esas veces que me pregunto por qué te fuiste, me gustaría defenderte, pero ya no puedo hacer nada para conseguir que te respeten. Eras alguien TAN importante para mí, eramos inseparables, siempre haciendo loqueras sin preocuparnos lo que dijeran. Ya no volverás, me resigné hace unos cuantos meses cuando me anticiparon la noticia de que tenías alguien más importante que yo. Te fuiste sin decir adiós, pero yo te encontraré para despedirnos y, luego, ya te podrás ir en paz, te dejaré ir en paz.

Ilest.
“Carta a un recuerdo”